COMO ACTUAN LAS PERRAS: URKI, RASTA Y URBI


Urki, Rasta y Urbi

Gracias al programa SEASONS del canal digital, en una difusión de "perros por descubrir" salían estos perros, visto lo que hacían con los jabalíes, no dude en ponerme en contacto con algún criador que tuviera esta raza, dando con "ATXARREA".
Las características de caza de estos perros eran las adecuadas con mi forma de cazar, así como, el medio donde se tendrían que desenvolver, el Valle de Aran, era idóneo para ellas.
Hoy en día dispongo de cinco perras:
URBI-URKI- son hermanas nacidas el 12/08/1999 con L.O.E. nº 1163115 y 1163116. RASTA- Nacida el 10/07/2001 hija de PIKI Y RAJA di Casa Gianni.
NHÈU Y ISA. Son hijas de Urki, nacidas el 14/01/2006

 

Nhèu


Urki, ha sido cruzada con el perro llamado Ninja, con L.O.E. 000282/00059, hijo de Raju, campeón CS. IB. con L.O.E. 000111/00014 y de Ilta de D'acca Larentia con L.O.E. 000253/00049, propiedad del Guarda Franceses ( Ettien Dubarry), miembro del equipo técnico del seguimiento de los osos pardos introducidos en los Pirineos, en el año 1997.
Rasta ha sido cruzada con el perro Oso hijo de Drumoire de la Fortea con L.O.E. 000556/00000 y de To-Be-Misha Des Geguis con L.O.E. 000316/00068, propiedad del mismo guarda y con próximas camadas.

Hijos de Rasta y Oso

Cuando adquirí a Urki y Urbi tenían tres meses, eran unas pelotas de pelo, juguetonas como todos los perros, pero con algo que les hacía diferentes al resto de los perros. Sus travesuras en la terraza, donde las tengo, pasaron por no dejar ninguna planta o por mordisquear todo lo que encontraban, lo arrasaron todo.
Estas perras de osos de Carelia son de caza mayor, se pueden utilizar para la caza de ciervos, corzos y jabalíes. Tan sólo las utilizo para la caza de jabalíes en batida, rececho o al rastro. Aplicando un adiestramiento en su primer año, conseguí que no fueran detrás de ciervos, corzos o isards. Este adiestramiento me ha permitido cazar incluso ciervos en batida o en recechos, sólo los mueven dentro del bosque en recorridos cortos, sin ser un impedimento para localizar los jabalíes en la misma batida. Durante estos 6 años de caza con ellas, en dos ocasiones, han aguantado dos ciervos pudiendo llegar a ellos a pocos metros y con una llamada de atención verbalmente o con tres toques de trompeta, acuden dejando al ciervo y continúan cazando. La presencia de corzos para ellas es simbólica, pues ni se inmutan.
Al principio las salidas por el bosque no las tenía todas conmigo, ya que en ocasiones no sabía donde estaban y preocupado las llamaba y no acudían, cual era mi sorpresa que las veía detrás de algún árbol y eran ellas las que me estaban controlando, pues sus desplazamientos son inapreciables sin apenas ruido. Era notable la facilidad que tenían para encontrar huesos de animales, cubiles de zorros o tejones, levantando urogallos e incluso becadas, demostrando el gran poderío olfativo. Fueron ganando confianza y procuraba hacerles saber que el amo era yo, las decisiones las tenían que obedecer, para que fueran perdiendo su temperamento independiente y su tozudez, no me costo nada educarlas, pero sí con mando firme y sobretodo con cariño y mucha paciencia. Partiendo de esta base resulta más fácil adiestrar al perro para la caza del jabalí dejando, ciervos, corzos e isards de lado.
A medida que fueron en aumento las salidas por el bosque y excursiones a lagos en temporada de pesca, fueron enraizando una fidelidad que me sorprendía día a día.

Excursion por el Lac Redon


Además les enseñé que en el medio donde se desenvolverían, pudiera haber animales que no entraban en las capturas cinegéticas, como ovejas, caballos, vacas, etc. Acudían a éstas ladrando y mostrándolas igual que lo que hacen con los jabalíes, creo que esta afición que tienen la llevan dentro. Hoy aún les dura esta pasión por ir a ladrar a todo animal viviente con cuatro patas. Llamándolas con un toque de atención los abandonan.
La primera enseñanza consistió en acostumbrarlas a los toques de trompeta (de alguacil) para que relacionaran el toque con la orden de atención. Les sirve, para cuando ya cacen, para orientarlas por donde va el batidor o para hacerlas venir. Una forma de que asimilen los toques es cuando se les da la comida.
La segunda enseñanza fue mostrarles un conejo enjaulado, esto duro unas cuantas sesiones, tan sólo lo ladraban. En el caso de Rasta era tan tenaz y tan persistentes los ladridos, que tranquilamente habría pasado una hora ladrando.
La tercera fue en un cercado con cuatro jabalíes y suficiente terreno para que no los encontrarán rápidamente. (Duración: seis sesiones no más de quince minutos cada una).
No es buena la opción de ponerlos con otras razas de perros dentro de un cercado. La forma idónea es, dejar que hagan correr a los jabalíes otra clase de perros, se retirarán estos y aprovecharemos para dejar ir los Carelios, en pocos momentos los localizarán, pues los jabalíes fatigados buscarán refugio. Ladrarán su postura y esta es la función que tendrán que desempeñar cuando vayan a cazar. Este periodo de aprendizaje tiene que ser justo en el tiempo, es preferible retirar el perro aún ladrando la pieza. No más de cinco minutos. Prolongando el tiempo en los sucesivos aprendizajes.
Como mi intención era hacer cazar las perras tan sólo jabalíes, tuve que llevarlas atadas a los puestos, y regañándoles cuando pasaban ciervos o corzos, no les permití morder la captura, excepto jabalíes. Al mismo tiempo se habituaron a los tiros de las batidas, ya que eran reacias a tales ruidos.

Aran, nuevo semental (hijo de Oso y Rasta)

Bruma y Gisca ( hijas de Rasta y Oso)


 

Pueden olfatear jabalíes a largas distancias. Cuando los localizan los ladran. (No el rastro) los muestran, si aguantan, el cazador tiene que ir, las perras esperan, si la pieza se desplaza, callan hasta dar otra vez con ella, ladrando, e indicando que otra vez los tienen controlados. He podido comprobar que ladran incluso el encame después de haberse levantado.
Rastreando piezas heridas, no han tenido ningún problema para encontrarlas, si ésta aún vive, la ladran, hasta que llegas para rematarla, si la encuentran muerta, ladran una o dos veces y callan, hay que estar muy atento para oír estos pocos ladridos para tener una referencia de donde esta el perro y la captura.
Los jabalíes con un peso inferior a 25 Kg. son presa fácil. Acostumbran a permanecer al lado de la pieza como si fuera suya después de la captura y en alguna ocasión ha ocurrido, que no han oido las llamadas y han pernoctado en el bosque, simplemente porque se han alejado demasiado. Si ocurriera, optaremos por dejar una prenda de vestir, sea jersey o chubasquero viejo del cazador y un trozo de pan en el lugar donde se ha comenzado la cacería, al amanecer estarán tumbadas en la prenda.

Captura de ciervo


En el primer año de edad levantaron su primer jabalí, lo aguantaron y se produjo la captura, repitiendo estos eventos a menudo, dando un tanto por ciento muy alto de posibilidades de localizarlos. Habiendo hecho las mismas batidas con otra raza de perros, la diferencia es notable, por la cantidad de piezas que quedaban en el bosque sin salir. Incluso antes de llegar a la zona a batir, se han dado muchas ocasiones de olfatearlos, hoy en día las tengo que llevar atadas, sin duda es debido a la forma de cazar (el ir y venir en un radio de 200 a 300 m.) y a la prodigiosa nariz que tienen para olfatearlos a larga distancia.
La manera de hacerles cazar es sencilla si se ha seguido correctamente la educación y el adiestramiento. Hay que partir de que el cazador sea conocedor del terreno a batir, los pasos, revolcaderos y sus encames, facilitará que den con ellos. No dudarán en volver al encame donde días atrás los habían levantado. No es necesario ir al mismo encame, los huelen a más de 500m. (Esto no es un farol, es una verdad como un templo, increíble pero cierto) Incluso los han olido a más distancia, pero hay que verlo para creerlo. Los finlandeses dicen que un perro de estos puede olfatear un alce a 800 m. Incluso un buen perro puede oler un alce a varios kilómetros y seguir el rastro dejado el día anterior. Tienen la ventaja para olerlos porque el terreno consiste en mesetas con una altura media de 150 m.
Finalizada la temporada hábil de caza no me es posible sacarlas de paseo si no van atadas. Me pondrían en un apuro, ya se ha dado el caso de olfatear e indicar donde están los jabalíes tirando de la correa y gimiendo.
Todo aquel que sea aficionado a la caza de jabalíes y los perros supongan un problema, por cuestión: de adiestramiento, de que se le van demasiado de la zona a batir, que no sabe ni donde paran en el transcurso de la cacería, que se pierden y que no aparecen hasta uno o varios días más tarde, que prueben con un Carelio.
Quiero dejar claro una cosa muy importante, no quiero desmerecer la caza que hacen otras razas de perros, cada uno tiene su utilidad y los Carelios no tienen cabida en una batida donde haya una veintena de perros, sabuesos, podencos, etc. y gran terreno a batir. Son perros para batidas donde se controlen los ladridos , para pequeños grupos de cazadores o un solo cazador, permitiendo así, una caza silenciosa rota por el ladrido de la localización del jabalí.
Son tenaces y resistentes cazando todo el día. Tener un perro de estos, es comparable al cazador de perdices o becadas, que dispone de un buen perro con buenos vientos y sabe la querencia de éstas, con seguridad va a dar con ellas.